miércoles, 4 de abril de 2012

LA CLASE MEDIA ES LA MÁS DAÑINA PARA LA SOCIEDAD SALVADOREÑA.



Muchos haciendo conteos y tratando de dilucidar el fenómeno en las recientes elecciones, ponen a la clase media como el factor determinante a la hora de brindar ganancia o pasar costos de acuerdo a la forma de gobernar.

Sin embargo, ubicando a la clase media, esa que se define a veces como intelectual, académica o de una forma de vida más estable, es la que una buena parte de ella vive cómodamente, otra se encarna en trabajos del estado publico, otra parte vive de movidas y trances obteniendo buenas utilidades y pasando desapercibida. Otra porción posee empresas pequeñas o regulares viviendo de forma independiente.

El 80% se caracteriza por tener un titulo universitario y en algunos casos hasta grado de maestría. Otros vienen desde abajo labrando su prosperidad.

El punto es que a esta clase de salvadoreños no les va ni les viene la política. Este grupo difícilmente van a votar o a incidir en un nuevo El Salvador, a no ser que vean muy amenazados sus intereses personales o familiares.

Viven en casas regulares, van a menudo de compras al súper incluyendo Price Smart, poseen de dos a tres tarjetas de crédito, se les ve regularmente comiendo en restaurantes, el modelo de su o sus vehículos no es menor al año 2000, salen de viaje ocasionalmente, poseen poder adquisitivo para pagar el triple play de cualquier compañía telefónica, tienen ahorros sustanciales en los bancos, visitan dos veces al año el Royal Decameron, utilizan el ultimo modelo de celular que incluye a sus descendientes; en fin media ves no les falte esto, lo que fluya dentro del país es para ellos menos importante.

Por supuesto que existen excepciones, de ninguna manera estamos generalizando, pero la mayoría camina por esta descripción.

En las extremas se encuentra los grupos minoritarios de los poderosos, llámense estos millonarios, capitalistas, liberales, grandes empresarios, ricachones, alta alcurnia, etc., y en la otra punta las mayorías adolecidas, marginadas, explotadas, irrespetadas, sin representación ni inclusión pero que con muchas ganas, son ayer, hoy y siempre la vitalidad productiva de nuestro país.

A estos tres grupos debemos de incluir a los de afuera, aquellos hermanos en el exterior que dinamizan la economía y a la cual el gobierno del El Salvador, los utiliza para maquillar prosperidad y agilizar la oferta y la demanda. A ellos les cobran por enviar dinero vía comisión o recargo. A ellos las transnacionales constantemente les envían anzuelos de malgasto como las recargas telefónicas, la mala inversión en la adquisición de viviendas mal hechas, el gasto innecesario, etc.

El punto de este artículo es llegar al estado de conciencia de cada grupo. Las elites capitalistas carecen de sensibilidad. La clase media es dañina porque nunca actúa para diferenciar la ética, lo moral y lo espiritual de las atrocidades con que deben de convivir los de abajo. Los salvadoreños en el exterior, consideran que tener vehículo, comodidades entre otras pequeñas cosas,  es el fin del ser humano y que por regla se debe de cumplir el sueño americano, canadiense, australiano, sueco, etc.

Cada clase social vive inmersa en sus responsabilidades de trabajo, en la iglesia, familiar, en la diversión y cada día que pasa El Salvador se convierte en un país con mayor decadencia en donde quienes adquieren de forma inescrupulosa cierto poder, lo utilizan para desgranar la mazorca que debería de ser para todos.

Mientras que una buena mayoría se fanatiza por el futbol, otros u otras se gastan el dinero en las modas. Otros llenan los restaurantes en donde los baldes de cerveza y de licor amplían sus deudas y envenenan sus cuerpos, rompiendo mas la integración familiar y disminuyendo el poder adquisitivo.

Será esto la definición que como ciudadanos debemos de subrayar en nuestro diario vivir? De ninguna manera!

Los poderes mediáticos, capitalistas y monopólicos, incluyendo a los políticos conocen a la perfección este comportamiento casi generalizado y por ellos se encaraman a tal grado que ni sentimos que ya nos pusieron montura. Para cuando reaccionemos ya estaremos bien domesticados aceptando cualquier tipo de cosas y gimiendo por ese estado de calamidades.

Así nos privatizaron, nos dolarizaron, nos embaucaron con ideologías de izquierda y derecha, polarizando como si eres del Real Madrid o del Barcelona. Principios hermanos salvadoreños son los que se han deteriorado y que se van perdiendo en el tiempo a tal grado que en pleno siglo 21, Sodoma Y Gomorra volverá a resurgir.

Las iglesias parecen llenas y han proliferado pero hasta eso se ha tornado en un buen negocio. Los oradores vociferan lo que a las gentes les gusta escuchar. La adoración hoy es un show y escasamente existe la intimidad personal con Dios. Muchos centros que dicen ser espirituales poseen los mejores equipos de sonido y musicales para crear una sensación de euforia colectiva.

En donde esta el estado de conciencia de todos nosotros? En donde se ubica hoy en día la reflexión? En donde se encuentra ese espacio de la meditación que le permite a nuestra conciencia y a nuestro espíritu confrontarnos?

No hay tiempo, todo va en detrimento de volvernos anatemas en fechas históricamente llenas de espiritualidad. Semana Santa, la navidad son fechas de borracheras y glotonería y en pensar en nosotros mismos. Pero si este articulo en alguna manera te ha tocado, deseamos que en los días que restan en estas vacaciones, busques el espacio para estar a solas con Dios y solicitarle sabiduría, sensibilidad, conciencia, perdón, amor por los demás y adquirir un compromiso y responsabilidad como hijo, como padre, como madre, como ciudadano, como prójimo, pero bajo un estado de conciencia espiritual y no ideológico. Mario Burgos. Colaborador de Radio Cadena Mi gente.


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